Palabras a los liceanos en un nuevo aniversario

Palabras a los liceanos en un nuevo aniversario

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El 30 de octubre se conmemora  un nuevo aniversario de la fundación de nuestro liceo. Esta institución completará 147 años apoyando a los puertomontinos a hacer realidad su proyecto de vida.

En esta oportunidad este acontecimiento  encuentra a la humanidad sumida en una crisis sin precedentes.

Estamos conscientes que ésta crisis  ha producido enormes sufrimientos a muchas de las familias que integran nuestra comunidad y nos ha obligado a transitar una transformación dolorosa, cambiándolo todo: la forma en la que trabajamos, la forma como viajamos y como nos comunicamos, enseñamos y aprendemos.

Inicialmente, el brutal impacto que nos produjo la pandemia casi nos lanza al suelo. Sin embargo, tímidamente,  nos pusimos  en píe e intentamos  dar continuidad al proceso educativo de nuestros estudiantes. Como no estábamos preparados para afrontar la nueva realidad, hemos cometido muchos errores, los cuáles procuramos ir  corrigiendo y por los cuales pedimos humildemente perdón.

Igualmente, la pandemia ha puesto en evidencia las profundas desigualdades que nos afectan como país y que también están presentes en nuestra comunidad. Así hemos comprobado que un alto porcentaje de las familias de nuestros estudiantes (y también de nuestros profesores) carecen de conectividad, no disponen de los elementos tecnológicos ni de las competencias que les permitan incorporarse adecuadamente al proceso de enseñanza aprendizaje a  distancia que la pandemia nos ha obligado a poner en práctica.

Sabemos que la educación a distancia no reemplazará jamás la interacción que se da entre un profesor y sus alumnos  y que la suspensión de las clases presenciales ha hecho que  nuestros estudiantes sufran un importante retroceso en sus habilidades y saberes, necesarios y esenciales para crecer como persona y  mejorar sus condiciones  socieconómicas en el futuro. Sabemos, también, que la no asistencia presencial a clases se ha traducido en la perdida de una fuente de alimentos y seguridad para muchos de nuestros estudiantes, deteriorando significativamente su calidad de vida.

¿Era necesario suspender las clases? Decididamente creo que era conveniente hacerlo puesto que ello fue un acto responsable. Los establecimientos educacionales son espacios donde se cultivan las ideas y la inspiración, donde se desarrollan los lenguajes, el pensamiento y la belleza, pero también son focos inigualables de infección en situaciones como las que ahora sufre el mundo. Al tomar esta decisión dolorosa, se privilegió la vida y la salud, que debe ser siempre  lo más importante.

Más temprano que tarde, deberemos retomar las clases presenciales, probablemente en el marco de un sistema mixto que combine clases presenciales con educación a distancia. Para ello nos estamos preparando y esperamos qué,  cuando las condiciones sanitarias mejoren y la autoridad sanitaria lo autorice, podamos volver a recibir a nuestros estudiantes en el liceo.

Procuraremos estar  a nivel del colosal reto que la pandemia nos seguirá imponiendo. Educar en contingencia sanitaria nos ha puesto un desafío pedagógico inédito, procurar estrategias, contenidos y actividades relevantes para que los estudiantes consigan aprendizajes.

Nosotros, como maestros, nos esforzaremos por aprender de la contingencia, procuraremos verla como una oportunidad para aprender  enseñando y mientras enseñamos, dándonos cuenta de nuestra ignorancia y tratando de remediarla.

También serán fundamentales otros dos ingredientes: la actitud  de los estudiantes y la voluntad y apoyo del hogar que estos reciban.

El reto más trascendente que deberemos enfrentar no es tanto concluir el ciclo escolar o agotar los programas de estudio, sino comprender que este es  el mejor momento para desarrollar las emociones y valores de la solidaridad, la generosidad, el cuidado del otro, la responsabilidad por lo colectivo, la alegría, la resiliencia y el amor. Comprender que debemos aprender de las circunstancias, trabajar juntos, aprovechar  los recursos y valorar el privilegio de la vida.

Estoy convencido qué  saldremos fortalecidos de esta crisis y  qué, a pesar de los enormes sufrimientos que ella nos ha generado, surgiremos convertidos en mejores personas, capaces de hacer de nuestra institución un mejor Liceo en el futuro.

                                                          Hasta que volvamos a encontrarnos

                                                          EUGENIO GONZÁLEZ OYARZÚN

                                                                              RECTOR

Puerto Montt, octubre de 2020